domingo, 6 de febrero de 2022

MUJERES

Ayer fue el día de Santa Águeda, día que no celebro como mujer porque hace décadas que sé que todos los días son míos.
En aquella época de llegada masiva de la mujer a la Universidad, la igualdad de género estaba ya asumida en mi entorno inmediato de familia y amistad.
Era época revolucionaria en aspectos sociales, políticos y laborales, que descubrió el significado de la palabra reivindicación.
No parece que hayamos avanzado mucho desde entonces, sigo sin poder generalizar la realidad equitativa de mi círculo de amistad.
Es verdad que se ven bastantes padres compartiendo papeles domésticos, pero no parecen muchos si recuerdo las tareas ya compartidas entonces, y a mi amigo Andrés, ahora abuelo, modelo de madre abnegada.
Desde mi jaula-morada me asomo a mis ventanas Led y me resulta muy contradictorio este mundo, en el que hay menos mujeres luchando por erradicar la mutilación física y mental de sus congéneres, que aprendiendo a bailar "perreo", representando en sus canciones y su danza rituales de subordinación y sometimiento al macho.
Se que en todas las generaciones hay mujeres revolucionarias, no me engaño, es una pena que tengan que perder tanto tiempo al tener que dirigirse a todos, todas, todes, tod@s.
Vergonzoso

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