lunes, 22 de febrero de 2010

DUDA EXISTENCIAL

¿Quién guiará mis pasos por la órbita temporal?

martes, 26 de enero de 2010

ATRACO ADMINISTRATIVO


Estos días de paseos por el nuevo puente sobre el río Isuela, me he acordado de una anécdota que he rescatado del cajón de la rabia insatisfecha. Me limito a reflejarla como en su momento la escribí:
EL edificio donde se ubica mi piso está rodeado por un callejón sin salida que lo separa de las huertas colindantes. En algún tiempo el ayuntamiento debía de tener planes para esta zona, con lo que pintaron la calzada, incluso un paso de cebra, entonces inutil porque moría contra una valla metálica.
Los vecinos, evidentemente, no teníamos ningún escrúpulo en aprovechar esa "plaza de aparcamiento". Una mañana descubro que la grua se me ha llevado el coche. La policía local me informa de que ha sido por estar aparcado en un paso de cebra.
Acudo directamente a la comisaría de la policía nacional a denunciar al agente que firma la denuncia, porque hace falta ser muy tonto o tener muy mala leche para hacer algo así, y a mi entender ninguna de las dos razones lo excusaban.
Me recibió un inspector que me informó de que mi denuncia se tenía que limitar a un recurso administrativo por el importe de la grua, en otro sentido no prosperaría, ya que la policía tiene presunción de inocencia. Era evidente que el agente se había confundido, pero ¿cómo demostrar que lo había hecho de mala fe?
Por lo menos ya no está pintado el paso de cebra.

viernes, 15 de enero de 2010

ANÉCDOTA MÉDICA


No hace mucho tiempo y por motivos laborales, Emérita tuvo que superar un peritaje psiquiátrico.
Por tratarse de una sesión fuera de consulta, la citaron en la mañana de un sábado de estío en una clínica privada local.
Emérita llegó puntual, la sala de espera estaba desierta, una única auxiliar en el mostrador de recepción la informó de que el doctor la recibiría enseguida. Ella sonrío sus gracias a la vez que cogía uno de los caramelos de cortesía que ofrecía una pequeña cestita de mimbre sobre el mostrador. Por costumbre frugal partió el pequeño cilindro de caramelo, envolvió y guardó una de las partes en su bolso, y se llevó la otra mitad a la boca. No había desayunado, un poco de azúcar le sentaría bien.
En ese momento apareció el doctor invitándola a entrar a su consulta, justo al final del pasillo.
La mujer siguió a la desconocida bata, breve vistazo le había asomado melena leonina canosa y barba a juego.
Apretón de manos de recibimiento. Apenas se había acomodado en su asiento, cuando el doctor le espetó:
- ¿A qué se debe esa dimorfía facial?
Emérita no tenía muy clara la intención del galeno al formular esa pregunta tan precipitada, (lo más fácil es suponer que impresionarla, ¿no?), pero, si bien ella desconocía esa palabra, sus conocimientos clásicos le habían desvelado su significado, por lo que, sin modificar lo más mínimo su expresión, respondió:
- Será el caramelo.
Todo hubiera podido quedar en un gracioso gag que rompiera el hielo y facilitara la entrevista, pero el doctor ahondó la pata en el hoyo:
- ¡Ah¡, es que como no lo mueve ...
Sin añadir comentarios Emérita permaneció en su asiento, respondiendo las preguntas de esa basura de informe que tendría que pagar al payaso impostor de profesional que ni siquiera sabía que observar en silencio unos momentos a sus pacientes podida revelarle mucho sobre su actitud, su personalidad, ...
No merece la pena cuestionar su decisión. Necesitaba ese puto documento.

domingo, 27 de diciembre de 2009

TEDIOSAS SOBREMESAS


26 de Diciembre de 1989
Cabaña de madera en una de las sierras cercanas a la ciudad. Vistas sobre un campo de golf. Diana y Jorge, sentados a un velador del porche acristalado, toman café. Se nota cierta tensión entre ellos, suavizada por el esfuerzo común de estar a gusto.

D: (Coge la cámara de fotos que reposa encima de la mesa) - Voy a sacar una última instantánea. Me encantan los crepúsculos invernales.
S: ¡Qué bonita frase, Di!
D: No te rías de mí. Casi no se ni lo que digo. Me agotan las comidas familiares navideñas. No sabes cuanto te agradezco que me hayas telefoneado rescatándome de la tediosa sobremesa. Ha sido la excusa perfecta.
J: No ha sido una excusa. Realmente tenía muchas ganas de verte.
D: Y yo, Jorge. En estos años no he conseguido alejarte de mi pensamiento ni un solo día.
J: Pero te casaste con Chusma, Di.
D: Fue un error, Jorge. No sabes lo pronto que me arrepentí.
J: ¿Qué quieres decir?
D: (Duda en hablar, pero es su amigo. ¿Quién mejor para escuchar sus confidencias?) - Me di cuenta la misma noche de bodas. Me contó todos sus planes, prácticamente me leyó la lista de deberes, lo que esperaba de mí... Su familia es del Opus.
J: Claro, ya lo sabía.
D: ¿De verdad? Yo ni siquiera lo sospechaba.
J: Debías de estar dormida.
D: Deslumbrada, Jorge. Fue una casualidad encontrarlo en Nueva York y me deslumbró la perspectiva del lujo y el glamour de una vida social diplomática en la gran manzana. Además él me prestaba toda la atención que necesitaba. Siempre me he sentido tan sola. A mi madre no la he visto nunca más que en vacaciones.¿Para que tuvo una hija, si no pensaba cuidarla? No ha sabido ni escucharme. Podría haberle anunciado que iba a suicidarme y me hubiera contestado “claro hija mía, pero pórtate bien”.
(Jorge ríe el chiste, pero sabe que algo de verdad hay en él. Besa a su amiga en una mano. Caricia de comprensión).
J: No te quejes, has tenido a tu abuela.
D: Pero siempre compartida. Después de la cultura y el arte, ahora le ha dado por la caridad. La han hecho directora honorífica de UNICEF en Huesca. No se pierde ninguna campaña. Cómo mi tía en Madrid. No contenta con ser diputada, ahora emprende campaña para la legalización del aborto... Estrella en Berlín, a lo suyo. Y Jaime sigue en Barcelona con su padre.
J: Di, deja ya de quejarte. Te aseguro que en todas partes cuecen habas. A mi me ha tocado ser el hermano mayor de una familia que se volcó en su hijo pequeño desde el día que nació.
(Fragmento de Juegos Fatuos", telenovela)

domingo, 22 de noviembre de 2009

AMIGO ENTRE NOVIAS


Él se acercó rodeandome a modo de sorpresa, acompañando su ¿qué tal? botellín en una mano para él, coca-cola en la otra para mi. Había sabido elegir su entrada y, aunque se evitaron obvios comentarios, fue fácil celebrar el retorno. Poco importan los reproches no dichos y si ya nada es lo mismo, ¿para qué recrear mediocres sentimientos?
Ella ni siquiera alargó su brazo para saludar mi espalda. Yo tampoco esperaba más, hace tiempo que conozco el valor de mi amistad en su escala de mezquindades.

lunes, 26 de octubre de 2009

Y VICEVERSA

¿De qué se puede hablar cuando te encuentras con un fantasma?

domingo, 11 de octubre de 2009

viernes, 9 de octubre de 2009

ECOS DE SOCIEDAD

¿Quién le iba a decir a Sunny Koffy que el día de su boda se iba a sentir tan humillada?
Y es que puede que aquí fuera una extranjera, pero en su país, Sunny era una diosa caribeña.
Haber conseguido una beca artística de cooperación internacional era un sueño hecho realidad.
Poder pintar libremente en aquella lujosa mansión del Valle del Sol junto a Isidro Langerak, un violinista eslavo, y Sam Sekemoto, un escritor japonés de novelas de ciencia ficción, eso ya era un regalo divino.
Y todo esto bajo el mecenazgo del millonario Gobias Koffi, su reciente marido.
Una boda de cuento de hadas que ni siquiera había podido interrumpir el incendio que se provocó en la barbacoa del jardín zen, justo en el momento en que ellos intercambiaban sus anillos.
Y en el día más mágico de su vida, Sunny iba a tener que soportar ver como el anciano rey con el que se acababa de casar, su idolatrado marido, ¿coqueteara con esa bruja de Morgana Wolf?
Para el Sun Valley Times, Agnes Culoprieto.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

HABLANDO CON LA CASA

(Algunas veces crear una obsesión positiva y fácilmente disociable de la realidad es el mejor antídoto contra la depresión.)
  Érase una vez una mujer que intentando sobrevivir a una vida de soledad sin ilusión, que no la llevaba más que a la más profunda tristeza, abandonó su hogar.
  Haciendo acopio de víveres, se encerró en la casa vacía de unos amigos que habían partido para unas largas vacaciones. Por su propio deseo no se lleva nada que pueda recordarle su pasado. Ni fotos, ni música, ni libros. 
 Los quehaceres cotidianos de su nueva vivienda entretenían su tiempo pero no llenaban su pensamiento, pronto la monotonía volvió a sumirla en la angustia. Desconectó televisión y teléfono. Decidió escuchar únicamente el silencio, permitir que los sonidos propios de si nueva casa invadieran su mente y acallaran su incesante y viciado pensamiento. 
 En primer lugar se evidenciaron los ruidos exteriores, los provenientes de la calle, que estaban presentes durante la mayor parte del día: el sonido de los motores de los coches y de las motos que hacían incluso temblar los cristales de las ventanas, las campanas de la iglesia cercana, obreros trabajando, rumor de voces, gritos aislados, aullar de sirenas, perros ladrando. 
 Por la noche el tráfico se amansaba, era entonces cuando emergían con mayor intensidad los sonidos interiores de la propia casa: el taconeo de la vecina del piso de arriba, puertas que se cerraban, el crujir de las paredes, el viento en las persianas, el correr del agua de las cisternas, toses en el baño. 
 Quizás fue la coincidencia de algún sonido con su pensamiento, lo que la llevó a imaginar que podía comunicarse con la casa. No estaba segura de si era ella la que necesitaba hablar aunque fuera con un ser inanimado, o era la casa la que tenía interés en contarle algo. ¡Qué más da una duda tan trivial cuando intentas librarte de la depresión!
 Poco a poco estableció con la vivienda un código de señales muy sencillo, un ruido aislado quería decir sí, dos seguidos querían decir no. Al principio no estaba demasiado atenta, pero las primeras casualidades la hicieron sonreír con ironía. Le resultaba curioso que cuando más necesitaba oír un sí, sonara una vez el claxon de un coche, o que cuando sus pensamientos la llevaban por el camino de la desesperación, uno doble le dijera no. 
 La mujer sabía que esta comunicación no era real, solo un sin sentido, un juego, pero era tan fácil seguirlo. Le empezó a resultar tan reconfortante que decidió continuar su conversación surrealista con la casa. Con el tiempo identificó nuevos mensajes, un sonido continuo estridente le decía que andaba perdida, que debía replantearse la dirección de sus pensamientos. Un sonido retumbante, como de redoble de tambores, le anunciaba una verdad, una idea clave que se avecina... 
 Su continua divagación conversando con la casa evolucionó de múltiples maneras, incluso llegaban a gastarse bromas, chispas de felicidad en el corazón de la mujer, que se sentía amada, importante. Su humor cambió. Empezó a sentirse con fuerzas para enfrentarse de nuevo a la vida diaria, pero todavía convalecía de su reciente depresión. Además, en ella se había despertado un gran interés por su relación con la casa. Aunque se reconocía agarrada a un clavo ardiendo, como un niño que ha creado un amigo imaginario para huir del miedo y la soledad, decidió quedarse unos días más. Sabía que no era más que una excusa para retardar su vuelta al mundo, pero se encontraba tan dolorida que necesitaba mimarse un poco más y lamer sus heridas. 
 Con sus escasos conocimientos científicos elaboró una teoría según la cual, aunque la comunicación con los seres inanimados es imposible para la mayoría de las personas, ella era una privilegiada capaz de traspasar los umbrales comunes de percepción. Sabía que los demás la llamarían loca, pero en todo caso era la locura que ella misma se había creado y no a la que se veía empujada por esa sociedad que tan hostil le resultaba. Sentirse especial, tan único y diferente como cada uno de nosotros somos en la vida. Imprescindibles e irrepetibles. 
 Ella había encontrado esperanza, su victoria personal. Con la serenidad del tahúr que esconde un comodín en la manga, abrió la puerta, salió a la calle y se dio cuenta de que toda la ciudad le hablaba.
(Cuento perteneciente a la colección "finales felices"

sábado, 15 de agosto de 2009

SODOMA - NAGASAKI

"Bombas reales", fotografía de María Estrada Mallén Escartín.
Vivimos en un época en la que todavía se celebra en la paz como se declara la guerra, utilizando las mismas armas.
Y a mi me viene a la memoria el paralelismo de estas cuatro ciudades, Sodoma - Gomorra, Hiroshima - Nagasaki, tristemente notorias y emparejadas en la historia por haber sufrido desgracias similares.
Las conclusiones podrían ser multiples y variadas, os invito a que las añadais como comentarios y anoto la primera:
-¿Qué tienen en común Dios y el tío Sam que ambos se permiten aniquilar ciudades enteras a golpes de bolas de fuego?

viernes, 7 de agosto de 2009

ALTERNANCIAS

(Video-clip realizado con ilustracones de la novela "Amanda Erosionada")

sábado, 1 de agosto de 2009

DESIDIA

El ácaro que vive en mi polvorienta repisa
sabe que me entretengo con cualquier tontería.

lunes, 27 de julio de 2009

GRIS


... Se entretuvo en observar el local desde esa posición poco habitual. Le gustaba mucho la cuidadosa decoración de “El Kibalion”. Era un bar que no le importaría tener. El atrezo recreaba con detalle el interior de un castillo medieval. El rincón donde ella se encontraba bien hubiera podido ser la capilla. Incluso tenía un pozo natural que estaba cubierto con un cristal que dejaba ver el interior. Amanda descubrió que en el dintel del arco sobre el pozo había una inscripción labrada directamente en la piedra. Se acercó para leerla. Se tuvo que agachar ligeramente porque la escasa luz no facilitaba la lectura. En esta posición estaba cuando Silvia la llamó desde la barra.
- ¿Lo de siempre?
Afirmó con la cabeza mientras volvía a su banqueta.
- Nunca había leído lo del arco. Está bien.
- Es un pensamiento hermético.
- ¿Quieres decir por cerrado? – no había entendido el comentario.
- No, por Hermes Trismegisto.
- ¿Por quién?
Amanda se creía medianamente culta, sin embargo no había oído ese nombre en su vida. Sonsacó a Silvia hasta que se informó lo suficiente como para comprender a grandes rasgos el concepto de su filosofía.
- Resumiendo “nada existe si no existe su contrario”. Para que exista el bien tiene que existir el mal.
- Pues yo no se si estoy muy de acuerdo.
- ¿Con qué no estás de acuerdo tú?
Virginia había llegado con un paquete que dejó sobre la barra. Le dio un cariñoso besó en los labios a Silvia, que empezó a desenvolver su cena. Se acercó una banqueta a la de Amanda, a la que saludó con un par de besazos.
- ¿Con qué no estabas de acuerdo? ¿Qué le preocupa a esta cabecita loca?
- No, nada. Hablábamos de filosofía. – le contestó señalando con la punta del pie el párrafo del Kibalion.
- Es una verdad como un templo.
- Yo no estoy segura.
- Hombre, está claro que conocemos lo bueno porque también conocemos lo malo.
- ¿Os acordáis de ese libro de Milan Kundera que tocaba este tema? – preguntó Silvia con la boca llena. Casi había terminado de devorar su bocadillo – ¡Ay!, no me acuerdo de cómo se titulaba... era muy largo...
- “La insoportable levedad del ser”. – Le apuntó Amanda cuando se dio cuenta de que no iba a recordarlo por sí misma.
- Eso. ¿Os acordáis de lo qué decía? – afirmaciones con la cabeza que no le impidieron continuar. - De lo de la dicotomía, de la atribución de bondad o maldad a cada uno de los contrarios.
- En eso es en lo que no estoy yo de acuerdo. Yo creo que cada cosa es única y diferente, por lo tanto contraria entre comillas a todas las demás. – Era la primera vez que Amanda se argumentaba este pensamiento, pero le gustaba. Comprendía perfectamente el concepto de lo que iba a decir, y estaba de acuerdo. - ¿Por qué lo contrario de lo bueno tiene que ser lo malo? ¿No lo serán también lo regular, lo neutro, lo muy bueno, lo excelente o lo mejor?
(Fragmento de la novela "Amanda erosionada")

domingo, 12 de julio de 2009

SUPERACIÓN

Erase una vez una maestra que les explicaba a sus alumnos que el éxito del buen maestro radicaba en conseguir que sus alumnos lo superasen.
.............
Emérita, en su camino hacia la puerta tras la celebración del triunfo, miró a su profesora de danza. Notó su leve pasiva oposición quizás temiendo que ella se decidiera a hablar de un momento a otro.
¿Para qué? Que se relajara, ya hacía rato que había decidido que iba a callar. Todavía le sobraba roja pasión para asegurarse de que todo lo que le dijera fuera objetivo, y quería ser certera.
Una persona inteligente sabe reconocer la inteligencia ajena, y Emérita se complacía en confirmarse que su profesora de danza lo era. No le apetecía rebatirla dándole así la calificación de "buena maestra", porque era evidente que este año Emérita había superado a su profesora de danza. Y ambas se habían dado cuenta.
¿Para que provocar una victoria?, hubiera sido fácil, pero le dolían los sentimientos que este triunfo le había costado. Ver como su profesora se negaba a ensayar completa la coreografía de parejas. Ella la recordaba, la profesora la había olvidado, y prefirió no hacerla antes que pedirle ayuda a Emérita , y con la excusa de la torpeza de sus compañeras bailarinas para más INRI. Miedo a escuchar la puesta en escena que Emérita había creado.
En realidad prefirió callar herida como estaba cuando sólo hubiera bastado una frase para aniquilar a un contrario digno:
- ¿Sabes?, me gustaba más mi versión.
Y ese era el problema, a su profesora de danza le faltaba dignidad.

miércoles, 24 de junio de 2009

NOCHE DE DESEOS


¡Cuántos deseos desperdiciamos de jóvenes¡
Sentimos nuestro corazón henchido de ideas filantrópicas y nuestros pulmones a punto de estallar hasta que vomitamos nuestra rabia. Deseamos cosas abstractas como la paz, la solidaridad, la felicidad, la justicia ... Y son deseos utópicos porque luchan contra los deseos de otras personas. ¿Quién decide qué intereses son prioritarios?, ¿Cuándo es justa la paz?. La felicidad de unos puede causar la desgracia de otros.
Jaime se sentía impotente en estos casos. Había visto a sus compañeros de facultad movilizados tantas veces en campañas, sentadas, manifestaciones pidiendo la paz, demandando la intervención bélica en apoyo de la paz, en contra de las drogas, a favor de la legalización de las drogas ... Muchas veces había pensado que la gente necesita rebelarse, discutir por discutir, tener rivales para disfrutar del placer de vencerlos. Ponerse continuamente a prueba para llegar a sentirse superiores.
(Fagmento de la novela "Deseos")