Hay dos piropos tan ofensivos que no aguanto oírlos, ni que me los digan a mí ni a los demás:
¿Qué guapa estás para la edad que tienes?
A mí todavía no me lo han dicho, pero siempre los corrijo cuando lo oigo, está guapa y punto. Hay ancianas y ancianos guapos, mi padre sin ir más lejos lo era, y como tal hay que verlos, sin relativo de edad, porque será sincero y de corazón, pero sobre todo la estás llamando vieja.
Más asco me da el siguiente:
"Estás igual que antes, no has cambiado nada"
Este me lo he oído unas cuantas veces en boca de personas que hacía tiempo que no nos veíamos, y me dan ganas de devolver la bofetada, ¿estás ciega? porque el cambio es notorio a mis ojos en mi resignado papel de principal testigo de mi envejecimiento, y en seguida me pregunto si tan vieja me veían entonces.
La foto tiene unos 12 años, y el tiempo y la luz fueron muy generosos, pero ya no soy así ni de lejos. No me digas esto aún con tu mejor voluntad, porque no es cierto.

